




Los resultados de la encuesta revelan una realidad compleja sobre el bajo rendimiento académico
A partir de estos datos, resulta indispensable reorientar la propuesta metodológica. No basta con exigir esfuerzos individuales en el aula sin proporcionar un marco sistémico; es prioritario ajustar el plan para incluir programas de formación en hábitos de estudio, estrategias articuladas de revinculación o apoyo familiar, y capacitaciones específicas para el equipo docente en metodologías de nivelación
En conclusión, este ejercicio consolida la importancia del liderazgo basado en evidencia. Tomar decisiones informadas por datos concretos permite superar suposiciones abstractas, identificar brechas operativas y focalizar las intervenciones de manera eficiente. Un liderazgo efectivo no solo detecta los síntomas del bajo rendimiento, sino que articula los apoyos y recursos institucionales necesarios para transformar la práctica pedagógica en beneficio directo de la comunidad escolar

